Al cabo de diez años todo seguía igual. Will y Clara
seguían en el mundo de la tierra y desde que se fueron, no habían vuelto a
pisar el suelo del mundo del espejo. Jacob y Zorro también seguían igual,
seguían buscando tesoros, pero esta vez, las visitas de Jacob a su hermano
habían aumentado con creces.
Un día, a Jacob le vino un dolor muy fuerte en el pecho.
Zorro se espantó mucho y Jacob aún más. Él sabía que era un dolor propio del
otro mundo, de modo que aprovechó una de las visitas a su hermano para que
Clara lo mirase. Ella le dijo que fue una especie de ataqué al corazón, pero
muy extraño.
Cuando Jacob hubo vuelto con Zorro, estuvieron hablando
sobre todo lo ocurrido y, finalmente llegaron a la conclusión que Jacob se
estaba muriendo por haber pronunciado el nombre del Hada Oscura. Los dos sabían
que tendrían que buscar una solución rápida, ya que no le quedaba mucho tiempo.
Ellos tenían claro que no irían a la isla de las hadas, porque si no hubieran
ido, Jacob no estaría como estaba en esos momentos. Finalmente decidieron que
tendrían que ir a visitar al Hada Oscura.
Fueron a ver a Valiant porque tenía negocios con aquella
Hada. Él les guiaría el camino y les conseguiría una cita con ella.
Cuando hubieron llegado, el Hada Oscura se enfureció
mucho porque la última vez que se vieron les dejó bien claro que no los quería
ver nunca jamás. Al final consiguieron calmarla y le explicaron su situación. Ella
lo entendió pero le costó mucho ayudarles. Le dio a Jacob un tarro lleno de un
líquido rojo que debía beberse. Pero en el momento en el cual se lo tragara,
solo tendría diez minutos para salir del reino.
Cuando se lo hubo bebido, decidió ir por aquel túnel con
el fin de coger un avión y marcharse de ahí. Cuando los hubo encontrado, para
su sorpresa también encontró a su padre. Fue un momento muy emotivo, no se
dijeron nada, solamente lloraban. Así que se fueron juntos de aquel reino.